A menudo me invade la duda de si artistas de la talla de Velázquez
son unos genios de nacimiento o simplemente se hacen. Hoy en día las
facultades de arte nada tienen que ver los gremios del siglo XVII. En
el contrato que el padre de Velázquez firma con Pacheco queda
constancia de que Pacheco se hará cargo del muchacho durante un
periodo de 6 años en el que este se compromete a enseñarle todo lo
que sabe a cerca de la pintura. A cambio el muchacho tendrá que
hacer todas las tareas que su tutor le encomiende. Dejando a un lado
el hecho de que este contrato hoy en día sería ilegal porque
incumple algunos derechos humanos y en concreto derechos relacionados
con la infancia, lo cierto es que la preparación con la Velázquez
sale al mundo a la edad de dieciocho años es inmejorable. De ahí
que me pregunte cómo seríamos los estudiantes de bellas artes de
hoy en día si nos hubiéramos preparado de esa manera.
Mi opinión a cerca de las facultades de arte de hoy en día no es
muy buena debido a mis años en la Facultad de Cuenca.
Dicha facultad empezó con mucha ilusión y con ganas de ser una de
las facultades de arte más vanguardistas de España y para ello se
esforzó por contratar a las mejores eminencias en sus campos (que no
por ello buenos docentes) y que ellos impartieran clase durante tres
años para así rotar y traer nuevas ideas. Parece ser que en sus
comienzos esta iniciativa no funcionó mal y la facultad de bellas
artes de Cuenca tomó gran prestigio pero siguen aquí las mismas
eminencias porque se ve que les tuvo que gustar la idea de venir a
Cuenca una o dos veces en semana y cobrar como si de un ministro se
tratara y las ideas de vanguardia y las ganas de enseñar se les
quedaron por el camino.
La cosa debería cambiar si de verdad queremos una educación seria y
que las matrículas que pagamos estén justificadas con una
enseñanza a corde.
Pero cambiar esto es muy difícil ya que los profesores no cambiarán
porque están bien como están y los alumnos tampoco porque piensan
que están ahí de paso. El caso es que entre unos y otros la casa se
queda sin barrer.
Es cierto que puede que el contrato de Velázquez incumpla algunos
derechos humanos y ya se que los dos contextos no son extrapolables
pero siempre pensaré que ojala hubiese recibido yo esa educación
artística y no la que prima hoy en día.
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