viernes, 4 de enero de 2013

APRENDER A DIBUJAR PARA APRENDER A VIVIR ( COMENTARIO)


APRENDER A DIBUJAR PARA APRENDER A VIVIR (COMENTARIO)

  La educación necesita una reforma, la educación siempre necesita una reforma constante y el día que pensemos que no la necesita nos estaremos engañando a nosotros mismos.
Acerca de que los sistemas educativos modernos anulan la creatividad estoy totalmente de acuerdo porque lo he vivido en primera persona. Puede que mi etapa de estudiante en la facultad de bellas artes haya sido mi etapa menos productiva y menos creativa. ¿Por qué? ¿Por la universidad de Castilla-La Mancha?, ¿Por mis profesores?, ¿Por mí? … La respuesta es si y no. Este problema no se puede tratar desde lo particular sino que es un problema de conjunto.
El caso de Gillian Lynne que vimos en el video de clase del que habla Ken Robinson es un caso muy especial. Bien es cierto que todo el mundo, sin excepción, puede o podría ser el mejor, o por lo menos muy bueno en algo, lo difícil es saber qué palanca accionar y lo que es más difícil aún, cómo. En el caso de Gillian tuvieron la suerte de dar con alguien que supo encauzarla cuando lo más normal es que hubiera sido tratada de su “hiperactividad” por algún psicólogo.
Lo cierto es que son muchos los factores que intervienen a lo largo de la educación de una persona: familia, profesores, ambiente… y si alguno falla, falla todo. “Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”. De ahí la importancia y la responsabilidad de cada uno.
No tengo en mis manos la solución a este problema, supongo que nade lo tiene aún...necesitamos pararnos seriamente a pensar y recapacitar acerca de este tema y poner la solución en manos de personas competentes que de verdad puedan hacer algo por este sistema y no los ineptos que tenemos como políticos, que más que mirar por la educación solo saben mirarse el ombligo.
Pero como se pide que digamos alguna solución para que nuestros estudiantes fueran más creativos, sólo se me ocurre uno. Yo propondría que no se premiará siempre la perfección en las intervenciones de los alumnos pues lo único que hacen es coartar y atemorizar al alumno porque como estudiante eterno que es lo único que le crea son inseguridades y miedos. Por el contrario premiaría todas sus intervenciones por raras que pareciesen y si en lugar de respuestas conseguimos que el alumno lo que se haga son más preguntas mejor. Así siempre lo estaremos motivando positivamente a que participe, se exprese y de su opinión sin miedo a que le reprendamos por que no dijo la respuesta que nosotros esperábamos oir.

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